El Mate Imperial Pituco, aunque la juntada sea en el patio, cae como si lo hubieran invitado a una ocasión especial. Se acomoda las pilchas, saluda y enseguida alguno le tira: «¡Qué pituco viniste!». Se ríe, arrima una silla y se prende a los mates.
Su cuerpo es de calabaza natural de paredes gruesas, acompañado por virola y fleje de alpaca o acero y base de acero inoxidable. Los detalles metálicos le dan esa pinta que lo distingue en la ronda.